Trastornos de la ATM

Trastornos de la ATM

Las articulación temporomandibular o ATM es una de las más complejas de nuestro cuerpo. Localizada en el punto de unión de nuestro hueso temporal -situado en el cráneo con nuestra mandíbula inferior-, esta articulación sinovial está implicada en la oclusión dentaria y en la actividad de la masticación. Su formación es muy compleja y no es hasta los 25 años de edad cuando se completa definitivamente.

 

Trastornos de la ATM

Trastornos de la ATM

 

Los problemas asociados a esta articulación doble aparecen especialmente durante estos últimos años de formación. Es el momento en que suelen surgir los problemas.

Los conocidos como TTM o trastornos temporomandibulares incluyen numerosos síntomas como chasquidos en apertura o/y cierre de la mandíbula, crepitación, cefaleas, acúfenos –pitidos en los oídos-, dolores faciales, problemas de masticación, contracción involuntaria de los músculos faciales, etc.

Situada cerca del nervio trigémino, la ATM es una zona especialmente delicada de nuestro cuerpo que nos conviene cuidar. En el área de unión de nuestra mandíbula inferior con el cráneo se concentran por completo nuestros cinco sentidos y esto es debido al trigémino. Este nervio es particularmente delicado y sus ramificaciones se extienden hasta nuestros ojos, nariz, oídos y mandíbula. Es uno de los circuitos nerviosos más importantes y, al mismo tiempo, más sensibles del ser humano.

Los problemas con este nervio pueden producir intensos dolores y algunos problemas médicos muy severos. El más temido, sin duda, es la neuralgia del trigémino, que en ocasiones está asociada a la disfunción de la articulación temporomandibular. Este trastorno está considerado uno de los más dolorosos que pueden padecerse. Los pacientes que lo sufren experimentan dolores faciales muy agudos.

Una de las principales causas de la disfunción de la articulación temporomandibular es el bruxismo –apretamiento o rechinamiento de los dientes- del que les hablamos en entradas anteriores de este blog.

Las personas que sufren este problema, unido a una mala oclusión o mordida torcida, multiplican las posibilidades de sufrir trastornos de la ATM. En estos casos, el complejo sistema articulatorio trata de compensar tanto el mal funcionamiento del sistema -producido por las inferencias oclusales-, como el exceso de trabajo de la musculatura motivada por el bruxismo. Además de estas causas existen otras, como los malos hábitos de masticación, los desórdenes congénitos en musculatura o huesos y desórdenes del desarrollo.

Para evitar estos problemas existen algunos consejos clásicos para su prevención: no masticar chicle es el más conocido, pero también es conveniente visitar periódicamente a su odontólogo para corregir posibles problemas en la oclusión. De especial importancia es seguir estos consejos durante los periodos de la vida en los que la ATM no está aún desarrollada.

Se cree que los trastornos de la ATM tienen una incidencia de hasta el 50 % de la población. La incidencia es mayor en el sexo femenino, con una relación de 4:1, según algunos autores, y de 2:1, según otros. En cuanto a la disfunción craneomandibular, su incidencia es mayor en mujeres de entre 25 y 35 años. Se cree que el estrógeno está implicado en el proceso. Algunos autores afirman que la franja de edad predominante para este tipo de problemas está entre los 21 y los 30 años, lo que coincidiría con la fase final del desarrollo de esta articulación. Se calcula que nada menos que un 80 % de la población mundial padece al menos uno signo clínico de esta disfunción.

Para diagnosticar estos problemas se precisan técnicas capaces de ofrecer al odontólogo información en imágenes acerca tanto de los tejidos óseos como blandos. Las radiografías ayudan en la diagnosis de fracturas, trastornos del desarrollo o alteraciones degenerativas; mientras que el estudio de los tejidos blandos ofrece información acerca de posibles interferencias discales o cuadros inflamatorios.

Carillas dentales: la solución para una sonrisa perfecta

Carillas dentales: la solución para una sonrisa perfecta

Pocos conocen este remedio, pero detrás de las perfectas sonrisas de Hollywood a menudo se esconde este secreto de belleza. Un diente excesivamente desgastado o desplazado, piezas rotas o malformadas, diastemas, manchas producidas por tetraciclinas o un mal alineamiento dental son sólo algunos de los problemas que unas carillas pueden solucionar. Esta técnica se basa en el uso de pequeñas prótesis que se adhieren directamente al diente.

 

Carillas Dentales

Carillas Dentales

 

Actualmente, la mayoría de profesionales de la odontología ofrecen este tratamiento, que puede ser la solución que durante años buscó a ese problema estético, que le acompleja y no le deja ser usted mismo.

Carillas de porcelana

El material ofrece una resistencia mayor que la de sus competidoras de composite y se adaptan a la perfección, pues están diseñadas de forma específica para cada paciente. Poseen una elevada durabilidad, gracias a la porcelana, que es un material capaz de soportar muy bien la erosión y los cambios de temperatura. Pueden llegar a durar entre 15 y 20 años sin necesidad de tratamientos adicionales. Mantienen su color original y su belleza por más tiempo sin sustituciones.

Otro punto importante es la limpieza. Las carillas de porcelana requieren unos cuidados muy similares a los de nuestra dentadura natural. Es probable que una vez estén fijadas no precisemos seguimiento odontológico continuo.

Es cierto que los dientes pueden sensibilizarse más de lo habitual durante los primeros días, pero una vez superado este período, estas carillas se convierten en una segunda dentadura sin molestias o problemas. Este tipo de producto no genera rechazo alguno por parte de nuestros dientes o encías. Por último, debemos saber que dado que poseen una superficie mayor que las carillas de composite, en ocasiones se hace necesario desgastar o tallar el diente natural para su correcta colocación.

Carillas de composite

Fabricadas a base de resinas, las carillas de composite ofrecen una ventaja económica frente a sus rivales de porcelana. La resina se coloca de forma directa sobre el diente y una vez situada en la posición perfecta, la pasta es endurecida mediante luz. Su durabilidad oscila entre los 2 y 5 años. La porosidad del material es mayor a la ofrecida por la porcelana, lo que las convierte en más sensibles a los cambios de color por la incidencia de manchas.

Las carillas de composite suponen un reto para el especialista, debido a que la resina es modelada de forma artesanal directamente sobre el diente. Es decir, el odontólogo debe dar una forma específica para cada pieza, confiando en su conocimiento y experiencia. La naturalidad de la sonrisa dependerá en gran medida de la pericia del especialista.

A menudo se utilizan este tipo de carillas cuando el problema es una única pieza rota, en mala posición; cuando encontramos una separación no deseada entre dos piezas (diastema); o cuando el problema es únicamente el color de nuestras piezas dentales. Es decir, este es el procedimiento perfecto cuando se trata de solucionar un problema puntual, no queremos alterar nuestra dentadura natural en exceso y deseamos realizar un desembolso económico reducido.

Si por el contrario, el cambio requiere de una intervención mayor, que implique un número de piezas dentales considerable y deseamos despreocuparnos de nuestra dentadura durante un período mayor, entonces la mayoría de los profesionales optan por las carillas de porcelana. El proceso para su implantación es más largo, pero también lo son sus efectos.

Si finalmente optamos por el composite, el mantenimiento será una de las claves que mejorarán la duración de este tratamiento. Una visita anual al odontólogo y una higiene bucal cuidada ayudarán a mantener nuestra sonrisa como el primer día.

Bruxismo: causas y soluciones

Bruxismo: causas y soluciones

¿Padece sensibilidad dental, molestias en el cuello y la cara, despierta con dolores de cabeza y aún más cansado que cuando se acostó? Si es así, quizá usted padezca bruxismo nocturno. Esta dolencia se caracteriza por apretar o rechinar los dientes en un movimiento subconsciente y liberador de estrés, que suele acabar dañando nuestra dentadura y nuestro aparato músculo-esquelético mandibular.

 

El bruxismo daña nuestros dientes

El bruxismo daña nuestros dientes

 

El bruxismo es más común de lo que se piensa y se calcula que puede afectar a un tercio de la población mundial. La clasificación más común de este mal se basa en el momento en que se sufren los episodios y en la frecuencia o duración del episodio. Atendiendo al momento del día, es común que muchos pacientes sufran esta dolencia únicamente mientras duermen, a pesar de lo cual también puede darse el caso de pacientes que sólo sufren episodios en estado de vigilia, o incluso, en los cuadros más graves, durante el sueño y la vigilia.

Otra forma de clasificar el tipo de bruxismo atiende al tiempo y ritmo de los episodios, diferenciando entre quienes padecen apretamiento mantenido y contracciones tónicas musculares; de aquellos que sufren de una actividad mandibular excéntrica, es decir, el clásico rechinamiento de los dientes.

A pesar de que esta dolencia afecta por igual a hombres y mujeres, se calcula que ellas acuden a la consulta en una proporción muy superior a los hombres, 7:1.

Antiguamente se creía que esta dolencia era causada por patologías subyacentes como deficiencias minerales y hasta por la soriasis. Estos motivos quedaron descartados por falta de evidencias y hoy día se cree que sus causas son variadas, otorgando a una predisposición genética la primera motivación del problema. Seguidamente, tendríamos las alteraciones del sistema nervioso y del sueño, y en último lugar, el estrés y una mala oclusión. Estos serían los sospechosos habituales causantes de este mal. Además, se cree que las personas que padecen este trastorno detentan una personalidad de tipo A, es decir, tienden a vivir de una forma acelerada, toleran muy mal el fracaso y se estresan cuando el trabajo requiere paciencia.

Si usted padece bruxismo durante la noche, sepa que es una de las parasomnias o trastornos del sueño más comunes junto a las pesadillas, la somnilocuencia o el sonambulismo. Una correcta higiene del sueño es vital para atajar este problema. Dormir no es únicamente la ausencia de vigilia, sino que constituye una parte importante de nuestro bienestar. Durante las diferentes fases del sueño se producen muchos cambios bioquímicos en nuestro cuerpo cuya misión es recuperar un correcto equilibrio psicofísico perdido por la fatiga del día.

Si sufre este problema sepa que su odontólogo intentará solucionarlo desde diferentes frentes. El principal objetivo es que los dientes no entren en contacto con los dientes opuestos más de 17 minutos al día. El primer frente será intentar cambiar el hábito, lo que podrá conllevar la ayuda de profesionales de la psicología que ayuden con terapia conductual en casos especiales. Además, debemos poner en práctica técnicas para paliar el posible estrés, la meditación o técnicas de relajación tradicionales como el yoga o el taichí ayudan mucho.

Pero la estrella en el tratamiento de este problema, particularmente cuando el bruxismo se produce durante la noche durante las fases profundas del sueño -bruxismo completamente involuntario- son las férulas de descarga. La férula consiste en una especie de funda de acrílico rígida que habitualmente se coloca durante la noche en una de las dos arcadas. Su misión es reducir el tiempo del apretamiento, y además impide que los dientes entren en contacto unos con otros, reduciendo de forma drástica la erosión y su principal efecto: sensibilidad dental extrema.

Los más pequeños y el cuidado dental

Los más pequeños y el cuidado dental

Una parte fundamental de la educación de nuestros hijos consiste en que los más pequeños de la casa aprendan hábitos de higiene, los cuales, con un poco de suerte, no sólo les acompañarán el resto de su vida, sino que les ayudarán en su desarrollo y prevendrán enfermedades.

 

Los más pequeños y el cuidado dental

Los más pequeños y el cuidado dental

 

La salud bucodental durante la primera infancia requiere de una atención especial. Es corriente que un cuidado deficiente en este periodo conlleve problemas dentales en la madurez, que hubiesen tenido fácil solución con la adquisición de unos sencillos hábitos en esta etapa. Para ello, los expertos recomiendan introducir estas rutinas como un juego, hasta que el niño los entienda como parte de su bienestar.

Es por ello que desde la aparición del primer diente debemos introducir a nuestros hijos en el uso del cepillo, aunque cuidando de que el mismo se adapte a sus necesidades especiales. Deberemos adquirir un cepillo de tamaño adaptado y cerdas muy blandas que no dañe sus encías. Teniendo en cuenta la delicadeza de sus primeras piezas dentales y su tempranísima edad –en torno a los 6 -10 meses la aparición de las primeras piezas dentales- no debemos usar pasta alguna, pues podrían tragársela. Si con todo, consideramos demasiado temprano el uso del cepillo, podemos usar una gasa empapada de agua para limpiar encías y primeros dientes.

Es importante cuidar los primeros dientes o dientes de leche porque de su salud depende, a menudo, la salud de las piezas definitivas por llegar. Es normal que durante la infancia los niños no sean totalmente diestros en el uso del cepillo, así que no hay que asustarse. Sus habilidades manuales y psicomotrices no estarán desarrolladas hasta los 8 años. Es más que recomendable, no obstante, que las sesiones de cepillado se realicen siempre después de las comidas y al menos durante tres minutos, independientemente de su habilidad con el cepillo.

En torno a los 3 o 4 años podemos introducir la pasta dentífrica en cantidades mínimas –un guisante- y siempre que observemos que nuestro hijo domina la habilidad de escupir, de lo contrario podría tragarse la pasta.

Asimismo, debe saber que la higiene bucodental empieza en la alimentación y unos hábitos saludables en este sentido son tan o más importantes que el cepillado. No es recomendable empapar el chupete de los niños con productos azucarados o pegajosos que puedan quedar adheridos a las piezas dentales. También es recomendable introducir la fruta como alternativa a productos que contengan azúcar refinada.

Otro tema es el uso del chupete, sobre el que se ha dicho casi de todo. Al parecer, según los últimos estudios, el uso del chupete es ventajoso hasta los dos años como máximo, porque reduce la incidencia de problemas tan graves como la muerte súbita. En el ámbito odontológico, sin embargo, es cierto que un uso excesivo del chupete puede provocar deformaciones del paladar que podrían devenir en un incorrecto alineamiento de los dientes. También se asocia el uso del chupete con la aparición de infecciones agudas en el odio medio. Debe saber que, en todo caso, siempre es preferible el chupete al pulgar.

Les recordamos que las asociaciones de pediatras y odontólogos más importantes recomiendan llevar a los pequeños al dentista por primera vez dentro de los primeros seis meses, tras la aparición de su primera pieza de leche, o bien cuando cumplan su primer año. Como curiosidad, deben saber que los dientes tienen un orden de aparición, así que si está esperando la aparición de ese primer diente, sepa que suele ser uno de los dos incisivos centrales de la mandíbula inferior. Continuaremos informando la semana próxima.